Déjate vencer por tus pensamientos

Estos días he reflexionado más de lo habitual sobre la vida, la valentía y el amor. Me he dejado vencer por mis pensamientos. Quizás por la influencia de acompañar a Yolanda Sáenz en la grabación de uno de sus hermosos poemas -os prometo pronto podréis escucharlo- o probablemente porque al caminar por las calles de Barcelona las publicidades sobre el día de San Valentín me han enajenado.

La cuestión es que he recibido un poema a través de una de mis redes sociales que me llegó al alma. No por el romanticismo de la atmosfera -pues el verdadero sentido del amor al celebrarlo de forma comercial se desvirtualiza- sino porque a veces olvidamos que antes de entregar el corazón a otros, primero debemos estar en armonía con nosotros mismos.

¿Qué os impide alcanzar vuestros sueños?

En mi post anterior os deje está pregunta sobre la mesa; espero que os tomarais el tiempo de pensar sobre ello. Es cierto, vivimos tan deprisa que a veces olvidamos mirar al norte y con ello abandonamos nuestros sueños. Pensamos en tantas cosas a la vez que no dejamos que el alma se conecte con nuestras ideas, dejando de lado nuestra propia esencia. Pero esto no debe continuar.

Walt Whitman, el verdadero protagonista de toda esta reflexión, fue enfermero, voluntario, ensayista, periodista, humanista y escritor. Venció sus pensamientos y marco un estilo único en el mundo de la poesía. Aunque su obra fue tachada en ocasiones de obscena, los prejuicios sociales no limitaron que cumpliera con todos sus propósitos y que diera vida a intensas y sensuales piezas, reflejando el lado más real y humano de la convivencia humana.

Es por ello que independientemente de quién seas, o en qué momento de la vida estés, quiero hacerte llegar este poema inspirador. Espero que al igual que a mi te ayude a dejarte vencer por tus pensamientos y te permita recuperar la esencia de tu existencia:

¡No te detengas!

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.

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