Inspiración: la llama que enciende el alma

Inspiración: la llama que enciende el alma
Reflexión personal sobre el libro de Jesús Alcoba "Inspiración: la llama que enciende el alma"

Una reflexión personal del libro de Jesús Alcoba “Inspiración”.

Cuando se habla de inspiración, damos por hecho que todo el mundo sabe identificar y sacar provecho de aquello que le inspira. Es entonces y más aún en estas fechas tan reflexivas, donde ponemos en perspectiva aquellas cosas que, quisimos hacer mejor o que nos faltaron por hacer; cuando por fin entendemos que quizás algo nos falló para sentirnos realmente realizados.

En esta oportunidad quiero compartir con vosotros mi reflexión sobre un libro que os ayudará a organizar vuestros pensamientos y os aportará cuatro claves indispensables para vuestro crecimiento personal. 

1.      Encuentra lo que te inspira:

Jesús Alcoba define la inspiración como “un fenómeno íntimo, sublime y generoso que aporta tanto a nivel individual, como a ese cada vez más amplio conjunto de logros humanos que llamamos cultura”

Sin embargo, seguro que os ha pasado que cuando ponéis todo vuestro empeño y enfoque en perseguir un objetivo, al final de ello os sentís que habéis perdido de vista vuestra esencia natural y el valor de aquello que perseguíamos ya no se siente como satisfactorio.

Si os sentís identificados alegraros, sois parte del colectivo humano que inalcanzablemente busca su realización personal, ese colectivo que día a día intenta darle sentido a sus acciones.

Para encontrar lo que te inspira debes ser consciente de que la inspiración es un estado fundamentalmente emocional, que huye del control y que surge cuando disfrutamos de aquellos placeres que conectan con nuestro lado más auténtico.

Parad un momento y reflexionad: ¿qué estabais haciendo la última vez que os sentisteis inspirados? Probablemente disfrutabas de un paseo, una larga ducha, escuchabais música, o de una conversación con amigos.

2.      Conecta con lo que te inspira

Para conectar con lo que te inspira, es necesario un gran acto de voluntad; donde impliques tu cerebro y alma por un mismo fin.

Para conseguirlo, debes ser capaz de abstraerte por un segundo y enlazar aquello que “mágicamente” te ha revelado el sentido de algo, con aquello que necesitaba encontrar su propio sentido.

¡Lo sé suena confuso!

Pero como todo en esta vida “la práctica hace al maestro”. Y eso es algo que he aprendido al padecer TDAH.

El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad me ha hecho tener que esforzarme más en aprender a conectar mi cerebro al estado de concentración; llevándome en ocasiones a ir al extremo de desconectarme por completo de la realidad, y ha perderme esas dosis de inspiración.

Por ello he aprendido ha detectar aquellos espacios donde sé que se refugia mi inspiración; y poco a poco he acostumbrado a mi mente y mi alma a conectar con ellos. Ambientes ordenados con música relajante, luz tenue y donde ponerme cómodo, o bien sentarme a la orilla del mar. La fórmula mágica no siempre es la misma, en esos momentos dejo que la intuición sea quien guié – aunque, admito que no siempre es sencillo. –

3.Transforma la inspiración en fuente de acción

Han sido muchos años de práctica los que me han permitido apropiarme de mi intuición, mi autenticidad, mi voz y visión personal; y no puedo decir que he llegado al final del camino, sigo trabajando cada día en hacerlo mejor, pero si os puedo decir que aprender a reconocer aquellas pequeñas cosas que encienden mi motor e inspiración me han permitido aprender a materializarlo.

Y en este punto lo principal es aprender a ser rápidos. Si una idea viene a ti apuntala o dibújala, pero haz algo. No dejes escapar esos destellos de energía creadora. Nunca sabemos cuando reciclar una idea puede ayudarnos en un momento de oscuridad.

La inspiración te llena de energía creadora que necesita ser materializada

Pero aprender a reconocer la inspiración no solo tiene un fin de crecimiento personal, la inspiración debe servir para motivar y guiar a otros.

¿Eres capaz de inspirar a otros?

Entendernos a nosotros mismos por nuestro propio fin tiene lógica, pero ¿sois consciente de qué la humanidad avanza cada vez que inspiramos a otros?

Ya seas un líder o no, la habilidad clave de todo ser comprometido con la humanidad debe ser nuestra capacidad de inspirar. La implicación y el compromiso en consonancia con la divulgación de nuestros valores y propósitos es lo que permitirá que seamos parte o demos sentido a algo.

No debemos olvidar que, somos el resultado de una cadena de logros, de la contribución de muchas ideas y pensamientos. La humanidad y su cultura avanza cada vez que un líder comparte con otros su inspiración. Y cuando digo líder incluyo a todos aquellos que leéis esta reflexión. Si estáis motivados a crecer de forma personal o a buscar sentido a vuestras acciones, es motivo suficiente para consideraros líderes y más aún tener el poder de inspirar a otros.

Así que tomad estas cuatro claves y pensad en ellas. A veces damos por hecho que están en nuestro interior, pero es la reflexión la que nos permite mejorar y crecer; la que nos permite encontrar esa llama que enciende realmente nuestra alma.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *