El feminismo también es cosa de hombres

El feminismo también es cosa de hombres
Feminismo y hombes, ¿soís conscientes de qué el feminismo también es cosa de hombres?

Hace unos días tuve la iniciativa de involucraros en la difícil de decisión de elegir el tema de mi publicación número 100, donde la categoría más votada fue “feminismo y hombres”. Os confieso que ha sido muy grato ver como habéis participado y que, aunque la votación estuvo bastante ajustada este tema destaco sobre el resto.

Cien publicaciones es un gran número, y llegar a él solo ha sido posible gracias a vuestro interés en el contenido os comparto. He de advertiros que como me siento especialmente involucrado con el tema, muchas de mis reflexiones tocarán directamente a los de mi género, que es a quienes espero llegar para que apoyen activamente la igualdad entre hombres y mujeres.

El feminismo también es cosa de hombres

Involucrar feminismo y hombres era quizás arriesgado en otro tiempo, probablemente muchos hombres han sentido que debían defender la igualdad de género con mayor ímpetu, pero sentían miedo de las consecuencias que esto podría traer.

Por suerte los tiempos cambian y la revolución digital nos permite divulgar y defender pensamientos que en otro tiempo quedaban en el olvido.

Si habéis leído mi libro “El aprendizaje de las cicatrices” sabréis que además de las diferentes reflexiones personales y culturales; en diversos capítulos hablo sobre mi madre. Ella ha sido en parte un gran motor en mi camino a definirme como feminista.

Mi madres es una mujer con una gran capacidad de análisis que me enseñó no sólo a amar la arqueología y a comprender las injusticias que vive el género femenino, sino también a entender que quiénes somos o en quién nos queremos convertir tiene una implicación directa con nuestro legado.

El legado y la igualdad de género

El otro día leí un artículo en The Guardian donde Justin Trudeau primer ministro de Canadá decía:

Los niños necesitan ser criados para ser tan feministas como las niñas porque nuestros hijos tienen el poder y la responsabilidad de cambiar nuestra cultura del sexismo”

Justin Trudeau no sólo hablaba como parte del poder ejecutivo de un gran país, hablaba como padre. Reflexionaba sobre cómo su mujer y el habían decidido criar a sus hijos. Dando lugar a comprender cómo era consciente de que su legado no solo involucra lo que él debe a su nación, sino que su legado será el reflejo de los valores que como familia inculquen a sus hijos.

Es en este punto donde creo que debemos alimentar la conciencia de que el feminismo es también cosa de hombres. Como parte responsable de la reproducción de la generación futura debemos saber proporcionar a la humanidad los ideales necesarios para vivir en un lugar mejor en condiciones de igualdad.

¿Perder privilegios o ganar libertad?

En ocasiones me he encontrado con hombres que se dicen feministas por hechos poco relevantes como colaborar con las labores domésticas o apoyar la carrera profesional de su hija/mujer. Si creéis que esto es toda la labor de un feminista estamos más lejos de lo que pensamos de generar un entorno de igualdad.

Son muchas las publicaciones que hablan de feminismo y hombres, que piden a los hombres entender la concepción del término antes de declarase activista, y tienen toda la razón pues no es lo mismo creerse feminista que serlo.

El feminismo debe entenderse desde la visión de que, si generamos igualdad, todos seremos más libres

Es muy importante no solo entender las implicaciones de proporcionar el apoyo masculino al feminismo, sino sobre todo entender las consecuencias de no hacerlo.

Como hombres tenemos la obligación y responsabilidad de contribuir a romper el techo de cristal; no sólo porque seamos producto del amor de una mujer, sino porque probablemente seamos padres, abuelos, tíos de personas del género femenino a quienes tenemos la responsabilidad de brindar nuestro apoyo.

Pero, apoyar la idea del feminismo no implica solo defender un concepto, implica saber escuchar

Para poder defender lo que es correcto y sentiros orgullosos de poder hacerlo es necesario que analicéis a vuestro alrededor. ¿Son realmente valoradas las mujeres con las que compartimos profesionalmente?, ¿respetamos realmente a todas las mujeres a nuestro alrededor?, ¿entendemos cómo se sienten las mujeres cuándo hacemos algún comentario sexista? Y sobre todo ¿entendemos por qué se debe involucrar feminismo y hombres?

Espero que muchos de vosotros sintáis que estáis del lado correcto, pero la realidad es que hay una delgada línea entre la conducta que nos ha impuesto la sociedad y la que debe imperar sobre la humanidad.

Es cierto, el género masculino ha asumido ciertas conductas para liberar su conciencia de la presión social. Pero al volvernos conscientes de ellas, entendemos que estamos realmente lejos de aceptar los privilegios a los que debemos renunciar como hombres para generar un verdadero entorno de igualdad.

Empoderarnos del feminismo

Involucrar feminismo y hombres es tomar conciencia de que el desafecto, la superioridad, la imposición de la fuerza, la violencia y el sexismo (aunque sea en chiste) discrimina a las mujeres; así como también querer captar nuestra visibilidad en entornos de defensa al feminismo.

Nuestro papel primordial y destacable como hombres en esta lucha de igualdad de género no necesita de un reconocimiento por cada acción de apoyo que realicemos; necesita de espacios de reflexión y debate; necesita que cambiemos desde nuestra cotidianidad la forma en que se concibe la distribución de roles en la sociedad.

Unir feminismo y hombres significa:

Que eduquemos y ayudemos al desarrollo profesional de las mujeres; reconozcamos el talento femenino y por ende la igualdad de género en nuestro entorno profesional y en el entorno cultural. Que evitemos el consumo de contenidos sexistas que denigran a la mujer, y que juegan con el cuerpo y el rol del género en sociedad.

Sin embargo, espero que los lectores masculinos no os aprovechéis de esta revolución del pensamiento y la estructura social para perder el respeto y las buenas costumbres. Me declaro feminista y evito el machismo hasta en su mínima expresión y las mujeres como todas las personas independientemente de su sexo merecen ser apreciadas, valoradas y queridas.

 

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