María Moliner: con M de mujer

En esta oportunidad quiero compartir con vosotros una historia de talento femenino de carácter nacional. La historia de María Moliner, que, aunque conocida por muchos, sigue siendo una clara lección de que siempre debemos ser fieles a nuestros sueños.

¿Alguna vez sentiste que estabas determinado a hacer algo grande?

Desde muy pequeña María Moliner demostró gran interés por la pasión lingüística. Pero su determinación y pasión fue realmente marcada por el abandono de su padre, hecho que la llevó a desarrollar al máximo sus capacidades dando clases de latín, matemáticas e historia para ayudar económicamente a su familia.

En 1921 obtuvo la licenciatura en la única especialidad existente de la facultad de filosofía y letras de la universidad de Zaragoza, “Historia”. Sin embargo, su pasión por la filólogia y lexicógrafa la llevo a formarse en el estudio de Filología de Aragón, donde adquirió gran parte de las habilidades que le llevarían a desarrollar su gran proyecto.

Su larga trayectoria profesional sitúa su paso por el archivo general de Simancas, Murcia, y Valencia, así como también por la dirección de varias Bibliotecas e instituciones; siendo además la primera mujer en impartir clases en la Universidad de Murcia.

Pese a ser licenciada en un área diferente a la de su vocación, María Moliner nunca dejó que ello fuese un impedimento. Antes de escribir su gran obra, escribió diversos artículos de apoyo a la construcción lingüística y la gestión de bibliotecas. Una clara muestra de que nuestra formación no determina el éxito de nuestra vocación.

Aunque consiente de que su género podría ser un limitante para cumplir sus sueños, María Moliner jamás se rindió

Para 1955 consiguió por mérito propio algo increíble para la época; tras quince años escribiendo a máquina los dos tomos de su obra “Diccionario de usos del español” consiguió firmar un contrato editorial para su publicación.

La obra fue una completa hazaña, en la que recogió no solo definiciones, sino también expresiones, frases hechas, y la ordenación de la Ll y la Ch (criterios que la Real Academia Española adoptaría años después).

María Moliner, fue una mujer admirada pero no valorada, que retó a la más importante institución de la lengua española, y que demostró que con perseverancia se pueden cosechar grandes frutos.

Pese a que debería haber sido la primera mujer en ocupar un puesto dentro de la RAE, la institución denegó su acceso por “no tener lo estudios adecuados para acceder al mismo”, aunque con su obra demostró tener capacidades suficientes. Es evidente que las bases tradicionales de la época y las cuestiones de género jugaron en su contra.

Finalmente, en 1973 la Real Academia Española le otorgó, por unanimidad, el premio Lorenzo Nieto López, “por sus trabajos en pro de la lengua”. Reconocimiento que rechazó como la feminista y pionera que era. Años después de su jubilación, el Ministerio de Educación intentó nuevamente homenajearla con su ingreso en la “Orden Civil de Alfonso X el Sabio”.

¡JAMÁS TE RINDAS!

María Moliner es un ídolo nacional. Su historia no es solo una más, es una historia de superación, de talento femenino, y una muestra de que debemos seguir siempre nuestros sueños.

En su trayectoria la determinación y convicción fueron elementos claves. Su amor propio y seguridad personal demostraron al mundo que cuando uno tiene un sueño que alcanzar no necesita la aprobación de otros para cumplirlo, sólo necesitas nutrir tu alma a través de tu vocación para ser feliz.

Cuando os enfrentéis a grandes barreras recordad siempre historias como ésta; os darán el impulso necesario para seguir adelante y convertir esa insatisfacción en energía del cambio.

 

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