¿Estáis preparados para el futuro del trabajo?

A diario nos encontramos con publicaciones que nos alertan de cómo la tecnología cambiará el futuro del trabajo. Pero, ¿somos realmente conscientes de los factores que guiarán este cambio?, y sobre todo, ¿entendemos cuál será nuestro lugar ante él?

Mientras repasaba una revista de Tendencias Globales me encontré con datos como el de Frey y Osborne quienes concluían que en los siguientes 20 años hasta el 47% de los trabajadores estarían en riesgo de sustitución por robots. McKinsey rebajaba esta cifra al 45%, mientras que el Banco Mundial estimaba un 57% para los países de la OCDE. Por otro lado, hay quienes predicen que la sustitución de la fuerza laboral no alcanzará el 9% y quienes apuntan que el 65% de los trabajos del futuro todavía no existen.

Es imposible medir el impacto que las tecnologías tendrán a medio y largo plazo en el empleo, pero lo que sí es cierto es que el mundo laboral está experimentando grandes cambios, y debemos estar preparados o al menos ser conscientes de ellos. Así que, preparándonos para el futuro del trabajo, comparto con vosotros estas claves para entender el panorama:

1: la convivencia generacional (empleados – personas)

No estoy seguro de quién comenzó a categorizar las generaciones, y creo que muchos de vosotros quizás no os identifiquéis con la generación que os ha tocado vivir; pero esta división nos sirve para entender el cambio del paradigma tradicional del trabajo:

La generación X (nacidos en 1961-1977): amantes de las tradiciones, el orden vertical y la meritocracia; son los líderes actuales, los jefes de la esfera productiva. “La mayor parte de la fuerza productiva actual”

La generación Xennial (nacidos entre 1977 y 1983): una micro generación que funciona como “La bisagra laboral” entre el descontento de la Generación X y el alegre optimismo de los millennials. Conscientes de los valores tradicionales y con grandes expectativas profesionales. Quizás los identifiquéis mejor como “los adictos al trabajo”.

La generación Y o Millennials (nacidos en 1981-1994): actualmente los profesionales en ascenso, promotores de una nueva conducta laboral, creativos y creadores de la economía colaborativa, y de muchas de las nuevas tecnologías. El 35% de la fuerza laboral mundial para 2020. “La generación del cambio”.

La generación Z (nacidos de 1994 – al 2000…): generación de espíritu emprendedor, contradictorio y fácil adaptación. Nativos digitales, con gran carencia de valores tradicionales. Los máximos promotores del teletrabajo “La generación de relevo”.

Seguramente después de leer esto podréis ubicar a vuestros compañeros y quizás con ello entenderéis mejor su dinámica de trabajo.

2: la colisión de la esfera productiva (empresas)

Aunque ya es una realidad en muchas empresas, para el 2020 se espera que las cuatro generaciones coincidan en la esfera productiva, generando una posible colisión de la concebida forma laboral hasta entonces.

Si reflexionamos un poco sobre el pasado recordaremos cómo la importancia de la formación educativa ha ido cambiando con el tiempo y el paso generacional:

Para nuestros abuelos la educación era símbolo de estatus, pero no determinaba la posibilidad laboral. En la concepción de nuestros padres, la formación profesional determinaba una posibilidad de ascenso social. Y para muchos de nosotros la formación profesional fue un requisito para incluirnos en determinas esferas del mundo laboral.

Pero para las generaciones en ascenso, la educación no es determinante para sus posibilidades profesionales. A la par que crece su sed de conocimiento, sus ventajas como nativos digitales se hacen más evidentes, permitiéndoles así ser grandes competidores en la sociedad de lo intangible.

El futuro del trabajo cada vez se aleja más de las concepciones tradicionales:

Hemos pasado de concebir la grandeza de una empresa por el tamaño de sus oficinas o el número de sus empleados, a la relevancia concebida en términos de reputación e impacto de sus campañas publicitarias.

Si a esto sumamos que las fronteras geográficas y las barreras como el idioma o cambio de moneda son cada vez más inexistentes, entenderemos que la colisión de la esfera productiva es un hecho.

Las organizaciones (fundadas en su mayoría por la generación X) se han visto obligadas a cambiar, a renovarse, aceptando la toma horizontal de decisiones, el teletrabajo, las innovaciones tecnológicas y los nuevos medios de información como las redes sociales.

En este sentido, no voy a debatir el impacto de la tecnología en los puestos laborales, pero sí os voy dar argumentos para reflexionar más allá de las implicaciones que pueda tener esto en la fuerza productiva.

3: la (auto) reivindicación del trabajador

Ante este panorama, es evidente que el nuevo entorno laboral requerirá que la fuerza productiva trabaje no sólo en sus competencias profesionales, sino en sus habilidades personales.

La clave estará en el desarrollo de la auto-disciplina, auto-motivación, la capacidad de reinvención, inteligencia emocional y el conocimiento tecnológico. Para poder destacar en el medio, independientemente de la categoría que por generación os haya tocado.

Pese a que somos conscientes de estar viviendo una progresiva colisión generacional, la esperanza del trabajador actual aún existe. Es necesario que mantengáis una actitud positiva ante el futuro y no perdáis de vista el sentido crítico; el efecto positivo o negativo que podáis producir en vuestros entornos laborales marcará en mayor o menor medida la materialización del futuro del trabajo.

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