La pasión que venció al TDAH

Hace unos meses recibió el Globo de Oro al mejor actor en Comedia o Musical por su papel protagonista en la película “La ciudad de las estrellas-La La Land”. Pero antes de eso ya era un actor reconocido en el mundo de la interpretación con una carrera a sus espaldas que le avala. A Ryan Gosling, el niño solitario en el colegio, no le gusta hablar de su vida privada; sin embargo sí lo ha hecho para hablar de su TDAH, especialmente para resaltar las dificultades por las que pasó antes de conocer su diagnóstico.

Su expulsión del colegio por lanzar cuchillos al resto de los niños fue una consecuencia de la atracción que en ese momento ya sentía por la gran pantalla; en ese caso en concreto por la película “Rambo: first blood”. Quizá el refugio del cine venía de la mano de sus dificultades para aprender a leer, algo que le hacía sentir anulado y muy desgraciado. Hasta el punto de llegar a declarar: “odiaba ser un niño”.

Gosling también tomó Ritalin®, ese fármaco tan popular para tratar el TDAH y al mismo tiempo se le ubicó en un aula para niños con necesidades especiales. Después de esto, su madre decidió que valía la pena apostar por él y educarlo en casa, algo muy positivo para Ryan, que le ayudó a ser independiente y que marcó su carácter para siempre. De nuevo el apoyo de los seres más cercanos como palanca hacia la superación personal en un caso de TDAH.

Y como su vida ya estaba marcada por y hacia el cine, tomó el ejemplo de Marlon Brando, imitando su acento de hombre duro y convencido de que todos los hombres deberían hablar así. Una manera como otra cualquiera de diferenciarse del resto de niños con los que no compartía ni aficiones ni amistades.

Sin embargo tenía sus sueños, igual que los demás; precisamente al hilo del estreno de “La La Land”, afirmó: “la mayoría de personas tienen sus sueños e ilusiones; puede que igual no hayas tenido la oportunidad de perseguirlos; pero eso no significa que no los tengas”. Él consiguió los suyos a pesar de todas las trabas, porque de nuevo venció al TDAH; le ha saltado por encima interpretando, dirigiendo, aprendiendo a tocar el piano, a cantar, a bailar, amoldándose a personajes variopintos que le exigían un cambio de registro constante. Y todo ello sin problemas. Porque cuando se persigue algo para lo que uno está llamado el TDAH no es ninguna traba. O al menos no alguna distinta a cualquier otra que pueda surgir por el camino.

Gosling era incapaz de retener información en el colegio; sin embargo los guiones nunca han sido un problema para él. ¿Cómo se explica esto? Es seguro que detrás está —entre otras cosas— el trabajo de una madre dedicada a tiempo completo a su hijo, ayudándole a sentirse como uno más, fuera del sistema erróneo que obliga a que todos tengamos que seguir las mismas pautas de comportamiento.

“Blue Valentine”, “Drive”, “Fracture”, “La gran apuesta”, “Los idus de marzo”, “El Diario de Noah”, “Crimen perfecto”, “El Creyente”, “El Umbral”, “Song to song”…y un largo etcétera de títulos le han colocado en el lugar que seguro merece en el mundo del cine, al lado de nombres como Sir Anthony Hopkins, Denzel Washington, Bradley Cooper, George Clooney…El que fue niño prodigio del Disney Channel se volcó en lo que realmente es su pasión. Quizá esto también tuvo algo que ver en su carrera…

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