Balance de la economía española

Una vez llegados al ecuador del año y con las vacaciones de verano a la vuelta de la esquina, me gustaría hacer balance de lo que está siendo el año para la economía española y dar algunas pinceladas de lo que podríamos esperar en el corto plazo.

Cuando uno analiza la evolución reciente de la economía española salta a la vista que, en contra de lo que los organismos internacionales pronosticaban para este año, el ritmo de avance de la actividad económica se ha acelerado a lo largo de la primera mitad del año, llegando a registrar el PIB en el segundo trimestre el mayor crecimiento trimestral desde la primera mitad de 2015.

Si bien gran parte de culpa ha tenido el viento de cola que ha supuesto el fortalecimiento de la economía mundial que viene mostrando desde el segundo semestre de 2016, no podemos menospreciar el empuje del consumo de las familias el cual ha encontrado apoyo en la creación de puestos de trabajo, en unas condiciones financieras que continúan siendo favorables y en la mejora de la confianza de los agentes. Precisamente esta semana hemos conocido los datos de afiliación y desempleo del mes de junio, los cuales han servido para confirmar que la recuperación del mercado laboral ganó fuerza durante el periodo comprendido entre abril y junio.

Otro dato importante que nos ha dejado este trimestre es que el PIB real ya se ha situado por encima del nivel registrado durante el segundo trimestre de 2008 (es un 0,5% superior), que fue el último periodo de crecimiento previo a la crisis financiera. Por lo que si hacemos unas sencillas cuentas obtenemos que la economía española ha tardado 9 años en recuperar el nivel de producción previo a la gran recesión. Una recuperación que se ha dado con un número de población empleada significativamente inferior a la de entonces por lo que conviene hablar del “aumento de la productividad” como uno de los aspectos más destacados de la recuperación de la economía española.

Con este telón de fondo la economía española encara el verano, y el tercer trimestre del año, en plena forma y con el esperado récord, una vez más, de turistas, apoyado por las buenas perspectivas de la economía internacional y en particular de los principales países demandantes de turismo en España (con la excepción del Reino Unido). En definitiva, todo apunta a que el crecimiento económico seguirá siendo robusto durante lo que resta de año, y durante el próximo, aunque la economía española, como es obvio, no está exenta de riesgos. Y el principal es, sin duda, la dificultad de un Gobierno en minoría, al que le costará sacar adelante la necesaria agenda de reformas.

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