Lego, ¿tan solo un juego?

Quien piense que los juegos son simples elementos de diversión está equivocado. En mi reciente libro escribo sobre el Lego, quizá mi juego favorito, gracias al cual fui feliz durante muchos momentos de mi niñez, como tantos otros niños del mundo.

Las formas lúdicas están presentes en todas las formas de la vida y es difícil encontrar la capacidad de sugestión de un juego en otra parte fuera de su contexto. Desde la infancia, en la que sirve como canal y estrategia de aprendizaje, hasta la edad adulta, en la que no dejamos de jugar.

Sin embargo, de pronto se produce un salto cualitativo en el juego y pasa a convertirse en el germen de las innovaciones más pioneras en campos como la medicina y la ciencia en general. Esto es lo que ha ocurrido con las piezas de Lego, inspiradoras de los científicos más osados, que han conseguido utilizarlas al servicio de una de las cirugías más complicadas: la que opera el cerebro.

La audacia de este avance reside en utilizar los colores de las piezas de Lego, a imagen y semejanza de las que a su vez presenta la masa encefálica: un material compuesto por materia gris, materia blanca y fluidos. Lo que han hecho los investigadores de la Universidad de Luxemburgo es conseguir equiparar cada uno de estos colores propios del cerebro con los de las piezas de Lego. De este modo han creado lo que denominan ”cerebro digital Lego”, formado de miles de estas piezas que interactúan y se deforman al igual que lo hacen los componentes del cerebro bajo los efectos de la cirugía. Cuantas más piezas de Lego usen los investigadores para modelar el cerebro, más rigurosa y certera será la simulación.

Es decir, partiendo de los datos que ofrece una resonancia magnética, descomponen el cerebro en piezas semejantes a las del juego de Lego. Y de este modo reconocen el terreno que pisan, evitando errores de cálculo que pueden ser fatales.

Esta ayuda es inestimable para los cirujanos que se enfrentan a imágenes analíticas claras, pero a un universo oscuro e indescifrable cuando comienzan a operar en el cerebro. Como todos los grandes avances en un terreno tan delicado, este camina lento pero seguro. De modo que en unos años se evitarán accidentes indeseados en estas complejas operaciones, permitiendo que los cirujanos operen tumores sin dañar ningún tejido circundante, al concentrar el esfuerzo de cálculo únicamente sobre las zonas a operar y ahorrando un tiempo de cálculo crucial para cualquier cirujano.

Y todo ello basado en un código de colores y una textura inspirados en las piezas de Lego. Una vez más este juego ha sido capaz de inspirar y ayudar a pensar a todo un equipo de científicos que quizá logren uno de los mayores avances en el mundo de la cirugía en los últimos tiempos.

Lego —ese viejo juego y siempre nuevo— es capaz de mantener la innovación y el cambio como algo constante que no cesa. Se innova porque se introducen nuevas combinaciones tanto de materiales como de fuerzas para producir, en este caso, nuevos sistemas rentables a todos los niveles: humano y empresarial.

Lo que están haciendo los investigadores es sencillo y complejo a un tiempo: descubrir un nuevo uso de las posibilidades con las que cuentan los elementos preexistentes, en este caso las piezas de Lego: ¿tan sólo un juego?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *