El valor de un gesto

“Quitting never makes anything easier”. Esta frase en inglés la pronunció un instructor norteamericano a los futuros integrantes del cuerpo de élite del ejército de los Estados Unidos, y significa exactamente que el hecho de obviar la realidad, de “tirar la toalla” no implica que aquella deje de afectarte y todo vaya a ser más fácil.

El instructor es el almirante William McRaven, alguien con una experiencia vital plagada de enseñanzas, derivadas en gran medida de su dilatada carrera profesional como marine. Este hecho puede suscitar reticencias en muchos que pueden ver en él cercanía con los conflictos armados, etc. Sin embargo McRaven ha sabido resumir en diez enseñanzas su aprendizaje de toda una vida, y creo que esto resulta de gran valor para todos, pero especialmente para los más jóvenes. Esos que no siempre se hacen la cama por las mañanas…

McRaven afirma que este sencillo gesto, de obligado cumplimiento en la vida militar, “puede darte la fuerza que necesitas para empezar bien el día y además la satisfacción de terminarlo igualmente bien”.  Desde mi experiencia como Boina Verde puedo dar fe de que así es. De hecho en mi libro “El aprendizaje de las cicatrices”, dedico un capítulo a este sencillo y breve gesto de primera hora del día que tanto puede ayudarnos a nivel mental y organizativo.

Sinceramente creo que la imposición de un orden y un control están en el corazón de cualquier aprendizaje. En mi caso cuando la malformación de Chiari me llevó al quirófano, interrumpiendo así mi vida, quedé en una tesitura en la que me vi obligado a recomponer mi orden mental. Aún no conocía cómo era la vida en el ejército y tampoco había escuchado a alguien como el almirante McRaven.

“Life is full of difficult times. But someone out there always has it worse than you do…Never, ever, ring the bell”

Una de esas diez enseñanzas que nos ha transmitido es que la vida diaria necesita de un sentimiento de estructura, algo en lo que coincido plenamente con él, como queda plasmado más arriba. Otra de ellas es esta: “en los peores momentos, bucea en tu interior y da lo mejor de ti mismo”. Nadie dice que sea fácil; los peores momentos pueden llegar a ser realmente insufribles, poco propicios a la reflexión y la actuación serena y fría. Sin embargo todos, absolutamente todos, tenemos la capacidad de hacerlo, aunque no lo sepamos: nuestro cuerpo y nuestra mente llegan mucho más allá de lo que somos capaces de imaginar.

Al mismo tiempo no debemos olvidar –de nuevo una enseñanza de McRaven- que nuestro éxito depende en gran medida de la gente que nos rodea; por eso es importante encontrar alguien con quien compartir nuestra vida para no pedalear solos.

Y al hilo de esto, llega la siguiente lección: “lo que importa no es el tamaño de tus pies, sino el de tu corazón”. Esto llega directamente de un veterano del cuerpo de marines de los Estados Unidos, lo que prueba que la fuerza física no sirve de nada si no va asociada a la fortaleza de ánimo y al orden en tu vida.

Sin embargo y a pesar de la instrucción física y mental, los fallos pueden sobrevenir; pero no nos alarmemos, son ellos y solo ellos los que nos hacen más fuertes.

Confieso que leyendo el libro de McRaven “Make your bed” (hazte la cama), me he sentido plenamente identificado con sus palabras con las que coincido plenamente y que considero una enseñanza fundamental para poder conseguir nuestros objetivos en la vida. Especialmente cuando necesitamos reorganizar nuestras posiciones, determinar nuestras prioridades.

Aprender a valorar el significado de este gesto diario, el de una cama hecha a la perfección, midiendo hasta los ángulos de los dobleces de las sábanas no es un capricho, y así es como hay que saberlo ver. Seas quien seas. La disciplina, la perseverancia, el honor, el coraje, son cualidades que deben adornar no solo a un soldado sino a cualquiera que pretenda dirigir —eficazmente— una empresa, por ejemplo. De hecho, creo algo que ya escribí: “el carácter de un líder se manifiesta en una cualidad muy particular: el que es capaz de ordenar en prioridades los elementos que tienen que ser realizados”.

Dos enseñanzas más de McRaven: ejercitar la valentía que todos llevamos dentro como algo básico para conseguir nuestros objetivos.

Y ser conscientes de que la esperanza es una de nuestras mayores armas para vencer el dolor, el descontento…y ser fuertes. La fuerza más poderosa del Universo.

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