Mi libro ‘El aprendizaje de las cicatrices’

Antonio Renom - libro - aprendizaje - cicatrices - cambios

Hace unos meses escribía sobre el cambio, a nivel vital y empresarial. Y afirmaba que todos somos capaces de amoldarnos a los cambios, a pesar de las dudas e inquietudes que nos puedan generar. Pues bien, yo acabo de acometer un cambio en uno de mis últimos proyectos, que ya he compartido igualmente con todos vosotros: mi libro “El Aprendizaje de las cicatrices”, que verá la luz en breve y en el que, como en tantos otros trabajos, ha habido cambios.

En realidad yo lo considero una obra viva en la medida en la que, compartido con todos, va a gozar de tantas interpretaciones como lectores tenga. Y porque es mi primer libro y además, un proceso de reflexión, en el espacio de poco más de un mes decidí que valía la pena arriesgar y sobre todo apostar por la calidad. Al final y como casi siempre, regresamos a la insatisfacción; como ya sabéis tomo decisiones constantemente y fruto de ellas surgen cambios que varían el rumbo de las cosas. En esta nueva imagen de mi libro, permanece el contenido, pero os vais a encontrar un título y portada nuevos.

 

“¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio.”
H.G. Wells

 

Tras releer el texto varias veces pensamos en “El aprendizaje de las cicatrices” como un epígrafe más certero, en consonancia con lo que esconde dentro. Sin ánimo de desvelar nada del contenido del libro, que en dos semanas verá la luz en librerías, transcribo una frase del texto que explica a la perfección lo que quiero decir: “toda ruptura es, a la vez, una narración y una revelación”.

Una realidad contradictoria

En este caso se rompe con la imagen anterior pero al mismo tiempo se introduce un elemento de reflexión que espero poder compartir con todos vosotros: las cicatrices son —o al menos deberían ser— una buena razón para el cambio; el elemento que nos hace progresar, empeñadas en recordarnos que todo es susceptible de cambio.

Creo que todos aceptamos que la realidad es contradictoria, variable y cambiante; que todo es dinámico y nada es permanente en el día a día, y que no hay nada que se libre del cambio, todo está sujeto a él. De hecho es lo único que no es ilusorio. Y el devenir de mi libro pasa por un cambio, justo antes de ver la luz.

Era una opción con la que aún podía contar y he preferido no dejarla escapar; creo sinceramente que como casi siempre, el cambio ha sido para bien. Desde la portada de mi libro os saludo con mi cara; o mejor, con la mitad de mi cara. Ahora ya me conocéis un poco más y mi deseo es que esta maravillosa relación escritor-lector profundice y se amplíe en el tiempo.

Ahora solo necesito conocer vuestra opinión, que espero con intriga e ilusión, la misma que me ha movido a escribir y a compartir mis experiencias con todos vosotros.

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