¡Vivid, amigos. Vivid!

El post de hoy es un clamor a la vida, a los sueños y al agradecimiento de la fuerza prestada por aquellos que te quieren y te siguen. Y me gustaría compartirlo con vosotros, a través del relato derivado de una experiencia tan reciente como profunda.

¿Por qué un clamor a la vida? Salgo de una cirugía en mi espalda que ha sido más complicada de lo esperado, después de haber sufrido en silencio y durante meses una ciática aguda. Sin embargo esto no es algo nuevo para mí, esta es la quinta vez que entro en un quirófano por culpa de mi enfermedad medular, discopatía degenerativa. La foto que veis acompañando a este post es la de una persona que sabe que su cuerpo juega en contra. Que no se lo va a poner fácil y que va a sufrir dolor toda su vida. Es la foto que hizo mi madre al llegar a la habitación después de salir de quirófano. Y es un clamor a la vida.

No importan las experiencias por las que pasemos, lo que duelan o las condiciones de nacimiento de cada cual. El único diagnóstico, el más certero, es que vale la pena vivir. La vida es un regalo maravilloso y lo importante es poder elegir cómo quieres enfocarla: como una víctima o como un luchador. Yo escojo luchar, escojo vivir, porque vivir permite soñar.

Cómo no acudir a los sueños…Vivir también es crear, descubrir que todo lo que nos rodea se puede moldear…y el molde de nuestras vidas son los sueños. Pero conseguir hacerlos realidad convirtiendo tu vida en algo más que el simple hecho de existir es un trabajo duro, muy duro; exige esfuerzo , dedicación y aprender continuamente de tus errores —que serán muchos, aunque no lo creas—. La vida te va dar sueños, pero vas a tener que estar dispuesto a llegar hasta la obsesión si fuera preciso, por hacerlos realidad. Eso es lo que significa amar de veras lo que haces, de lo contrario la insatisfacción se apoderará de ti.

Es extraño conseguir logros en soledad; por ello cuando se  alcanzan es preciso  agradecer a quienes te acompañan en tu camino. Muchas veces creemos —yo  en primer lugar— que somos dueños absolutos de nuestros éxitos. Si eso te sucede, desconfía, es tu ego mintiéndote. En mi caso, de cada paso dado para alcanzar mis objetivos, medio ha sido gracias a la suma de muchos apoyos y afectos sinceros.

El mejor ejemplo es sin duda el amor incondicional de una madre, capaz de conseguir que un hijo no claudique jamás. Pero también es el empujón de ese amigo que no esperabas, lo que te hace levantarte. Y el mensaje de ánimo de un desconocido a través de las redes, que consigue dar luz al día. Todo lo anterior compone un catálogo de muestras de amor, o lo que es lo mismo, la energía de la que se nutre el alma.

Mirad bien la foto de hoy porque en ella no hay tristeza, hay alegría por vivir, por tantas cosas buenas aprendidas, aunque haya sido de forma dolorosa; agradecimiento por tener tantos sueños por cumplir y tantas insatisfacciones de las que aprender a transformarme y ser mejor, más humano y  más atrevido con mis sueños…

¡Vivid amigos, vivid, porque es un proceso maravilloso!

4 Comentarios

  • Claudia dice:

    Lo primero desearte una muy buena recuperacion, con serenidad, descanses bien y disfrutes de los cuidados maternos.
    Admirable la discreccion y privacidad con la que llevas este reto que parece tiene ya su historia. Hombre de retos hasta en esto!
    Gracias por recordar con tu escrito el clamor a la vida; cuesta recordarlo a veces en los tiempos que vivimos… que te mejores Antonio, espero esta quinta operacion fuera otro gran exito de los tuyos.

  • Susana dice:

    Genial! Inspirador! Gracias por tan maravillosas palabras… Mucha Luz

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