La historia de una herencia viva

Hace tiempo me preguntaron qué hacía diferente a Levante Capital Partners (LCP) de otras firmas. La respuesta es el alma. Un alma que nace claramente de una razón de ser, de un porqué que está igualmente identificado y basado en el manifiesto de LCP. Ese texto habla de por qué estamos aquí, y sobre todo de nuestro legado, que de algún modo es lo mismo y que sigue vivo y en constante transformación.

Ese legado es, al mismo tiempo, nuestra motivación constante y se ha constituido no solo a base de riqueza sino de sueños cumplidos, de la contribución a causas benéficas capaces de cambiar la vida de las personas. Y con un objetivo por encima del resto: lograr que nuestros empleados cumplan sus propios sueños, generando al mismo tiempo empleo e innovación.

En nuestro manifiesto figuran las palabras humildad, trabajo duro, compromiso, pasión, honestidad, lealtad, búsqueda de la excelencia, trabajo en equipo…, un catálogo de principios que tratamos de que nos definan cada día en nuestra labor y que han anclado y mantenido siempre vivo el legado que recibimos de nuestros antepasados.

Y por lo mismo, tenemos una obligación: la de mirar hacia delante, ajustando nuestras estrategias, porque ningún modelo de negocio es eterno. Nuestra esencia es la misma, dentro de un contexto ajustado al tiempo que nos ha tocado vivir. Según el informe “Innovación y Empresa: Una Oportunidad para España”, elaborado por McKinsey&Company, “la innovación en el sentido amplio es un reto fundamental para el crecimiento y la sostenibilidad de las economías desarrolladas”. Es una buena definición de lo que cualquier empresa ubicada en el mercado actual aspira a lograr.

“Renovarse significa cambiar la manera de hacer negocios”: esta frase del Manifiesto resume lo anterior y al mismo tiempo es parte de nuestra filosofía. Desarrollar nuevos productos y servicios, mejorar procesos, crear nuevos sistemas de organización y nuevas fórmulas de comercialización: esta es nuestra aportación al legado recibido y la base de lo que dejaremos a  los que lleguen detrás. Se trata de no tener miedo jamás a retar el status quo de cómo hacemos las cosas nosotros o como las hacen nuestros competidores…

Para que una empresa familiar perdure en el tiempo debe enfrentar dos grandes retos: preservar el legado y enriquecerlo con aire fresco. Quienes lo vivimos a diario lo sabemos; y no son pocos los ejemplos que avalan esta teoría: Osborne, Tous o Roca en España son casos paradigmáticos de empresas familiares que han pervivido a lo largo de generaciones.

En nuestro caso, 100 años de historia a través del comercio internacional, la producción textil, la banca y el real estate no son una cifra desdeñable. Su historia tampoco lo es, por ambiciosa y apasionante y especialmente por ser capaz de seguir motivando a los que continuamos en su rodaje.

Ahora bien, en esta carrera inevitablemente cometemos errores, a veces muchos. Al fin y al cabo somos una organización compuesta por humanos y asumimos nuestra responsabilidad, corrigiendo los fallos y aprendiendo de ellos.

Pero lo que sí es verdad es que ese elemento diferenciador que es nuestro PORQUÉ, es lo que siempre pivota sobre nuestras acciones, haciéndonos distintos.

¿Os habéis preguntado alguna vez si la organización para la que trabajáis o la vuestra propia tiene un porqué? O bien ¿habéis pensado en el porqué de vuestro proyecto de emprendeduría? Quizá ahora es el momento de hacerlo.

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