Neuromanagement o la nueva forma de aprender a gestionar

¿Alguien no es consciente aún de la trascendencia del momento histórico que nos ha tocado vivir? La revolución tecnológica en la que estamos inmersos avanza imparable y nos hace testigos excepcionales del fin de una época que se abre a otra plagada de retos. Y no siempre es fácil aclimatarse a los cambios que llegan colmados de dudas y que pueden terminar generando el caos (“no sé qué pasa o puede pasar”; “no sé cuál es el siguiente paso”; “no conozco los efectos de mi paso”). Es el vértigo de los nuevos escenarios a nivel global, protagonizados por la microinformática o la robótica.

Esto es lo que ocurre muchas veces en las empresas: si se da continuidad a los modelos tradicionales se corre el riesgo indudable de no poder con los nuevos desafíos que se plantean en el siglo XXI. Así, es fácil llegar a una conclusión rápida: el mundo empresarial necesita reinventarse y adoptar un nuevo paradigma organizacional si quiera estar a la altura no solo de lo que se avecina, sino de lo que ya está implantado en todos los sectores. Porque lo de antes no funciona, o lo hace de un modo diferente.

Desde mi posición como CEO de Levante Capital Partners puedo vislumbrar lo que ocurre en muchos directivos a los que les cuesta plantar cara a este nuevo ámbito de relaciones que, a su vez, les provoca un vacío difícil de rellenar.

Ante este horizonte, sin embargo, ha surgido una disciplina que puede sonar extraña pero que ya se está implantando en todo el mundo: el neuromanagement como la aplicación práctica del estudio de la conducta neurológica del cerebro en el logro de nuestros objetivos y su aplicación a la gestión de empresas. En definitiva es la neurociencia aplicada al mundo empresarial. El estudio del cerebro humano, de las estructuras cerebrales que determinan la toma de decisiones, la capacidad creativa o el aprendizaje, entra de lleno en el día de un empresario, y el neuromanagement es una nueva forma de dirigir las empresas. A la larga, este sistema conlleva una nueva cultura de gestión empresarial, es decir, un cambio de paradigma para poder operar correctamente y olvidar los viejos moldes de actuación.

Herramientas como la atención o la concentración consciente son básicas en el liderazgo de equipos; ser capaces de guiar a los colaboradores en el desempeño de sus tareas diarias. Es importante ser capaces de equilibrar la razón y la emoción y aumentar las habilidades creativas de un equipo.

De nuevo el liderazgo, esta vez con un nuevo protagonista: nuestro cerebro, la herramienta más potente que tenemos. Y la importancia de la instantaneidad. Analizar qué ocurre en nuestro cerebro cuando nos enfrentamos a diferentes situaciones hace más fácil aprender a tomar decisiones, gestionar emociones, liderar equipos e incluso potenciar la creatividad. Y todo ello basado en señales fisiológicas medibles y comprobables empíricamente.

Como afirma Néstor Braidot, catedrático e investigador en Neurociencia, “en el siglo XXI, las nuevas herramientas no están lejos ni fuera de nosotros mismos, sino adentro, en el infinito potencial de nuestro cerebro, en los neurocircuitos que alimentan la toma de decisiones y la inteligencia organizacional”.

En realidad se trata de conocer al ser humano para poder superar el miedo y convertir el caos en oportunidad. El resultado: crecer en la empresa.

Es evidente que las empresas que no aprendan nuevas reglas de estrategia no podrán competir en el mercado. Y al mismo tiempo es importante conseguir los mejores activos tangibles e intangibles donde el talento es el elemento vertebrador.

Neuroplanning, neuromarketing…incluso neuroeconomía: nuevos términos que conviene incorporar a nuestra labor de gestión al frente de la empresa que viene…o que ya está aquí.

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