Buenas perspectivas económicas pero con riesgos

Ya estamos en febrero, más que estrenado el año y creo que un buen momento para pensar en términos económicos en los meses que están por venir. Así que en el post de hoy me aventuro a hacer una estimación del futuro, siempre con la precaución que exigen los movimientos de los mercados y con el conocimiento aportado por los hechos conocidos.

Podemos decir que el año 2016 ha sido positivo en términos de crecimiento de la economía mundial. Con cifras aún preliminares del Fondo Monetario Internacional (FMI), el PIB mundial habría crecido un 3,1%, con un crecimiento de las economías avanzadas del 1,6% y de las emergentes del 4,1%.

Asimismo, las perspectivas para la economía mundial no sólo siguen siendo positivas sino que han mejorado de forma significativa en los últimos meses (el FMI y la Comisión Europea han revisado al alza sus previsiones de crecimiento para este y el próximo año), en parte debido al alza generalizada de las previsiones en Estados Unidos como consecuencia de las expectativas de estímulo fiscal, lo que ha dado lugar a la subida de los tipos de interés a largo plazo y a una apreciación del dólar.

En el caso particular de la Unión Europea (UE), se abre un periodo interesante, en el que se espera que la recuperación económica se consolide y continúe durante los próximos años, siendo relevante que, según el reciente informe de previsiones económicas de invierno de la Comisión Europea, por primera vez en casi una década se prevén cifras de crecimiento positivas en todos los países de la UE.

Sin embargo, no debemos olvidar que estamos en un momento de elevada incertidumbre, con un balance de riesgos que se inclina claramente a la baja debido a la potencial conjunción de varios factores.

El primer factor de riesgo es de carácter interno, y tiene que ver con el entorno político. En este sentido la decisión del Reino Unido de abandonar la UE y sus potenciales implicaciones en Europa, plantea considerables incertidumbres, al igual que el resultado del importante calendario electoral que se avecina en el viejo continente, con elecciones presidenciales en Francia (23 de abril y 7 de mayo primera y segunda vuelta) y en Alemania (entre el 27 de agosto y el 22 de octubre elecciones federales).

El segundo de los factores es externo, con Estados Unidos y China centrando toda la atención. Si bien en el corto plazo el estímulo fiscal en Estados Unidos podría tener un impacto positivo en el crecimiento, a medio plazo el aumento potencial de las restricciones al libre comercio y a la migración tendría efectos muy negativos sobre la productividad y crecimiento del PIB mundial. Asimismo un endurecimiento monetario más rápido de lo esperado podría tener una influencia negativa en las economías de mercados emergentes, y en especial en aquellas con mayor deuda emitida en dólares.

En cuanto a China, es alta la preocupación que existe en torno a la posible desaceleración brusca de su economía, debido a la persistencia de vulnerabilidades fundamentales como son el elevado nivel de deuda y su rápido crecimiento, el decreciente volumen de reservas y la debilidad de los balances bancarios.

Veamos cómo se desarrollan los acontecimientos y lo que nos depara este 2017.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *