Por qué hablamos de innovación y qué sabemos de ella

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Hablamos mucho y continuamente de innovar y así, parece que es un término cuyo significado es el mismo para todos, que todos lo pensamos igual, que sabemos qué es. Sin embargo no es así. Hoy me gustaría repasar aquí, en mi particular cuaderno de bitácora, las diferentes percepciones que se tienen de este concepto, con la visión de algunos personajes contemporáneos a nosotros que han despuntado, cada uno de ellos, en las disciplinas a las que se han dedicado toda su vida, por afición y por pasión. Y que nunca han dejado de hablar de innovación.

Quizá el caso más significativo que se nos viene a todos a la cabeza es el de Steve Jobs; el más paradigmático y señero. Ese al que tantos se han querido parecer, nombrado aquí mismo más de una vez; el creador de una idea tan disruptiva que cambió las preferencias de medio mundo a la hora de comprar un ordenador o un teléfono móvil. Suya es la marca más prestigiosa de computadoras de lujo y alto rendimiento y para él la innovación no es un valor, sino la esencia de un corporativo que él mismo diseñó según sus expectativas.

Aquella afirmación de Mark Twain, “un hombre con una idea es un loco hasta que triunfa” se cumple a la perfección en este caso. El mismo Jobs definió la innovación como “aquello que distingue a un líder de los demás”. Y lo más importante: legó a sus sucesores el “know how”, de manera que su presencia fuera prescindible, dando un ejemplo único de liderazgo.

Saltemos al panorama nacional y a un personaje integrado en un mundo en auge e innovación constante: Ferrán Adriá. Nuestro cocinero más internacional cree que “la primera señal de que estás innovando es que la gente no te entiende”. Y al mismo tiempo añade que la innovación es una actitud “donde primero hay que no saber nada”. Partir de cero para crear una idea.

Su afirmación de que “el Bulli del siglo XXII seguramente estará en Marte”, nos da una idea de lo consciente que es de la necesidad de la innovación y la transformación constantes. En su caso estos dos conceptos van de la mano, son inseparables: “todos nos tenemos que transformar continuamente. Hoy en día es tan importante la transformación como la innovación”.  Y aporta algunos consejos para hacerla realidad: “hablar de tú a tú con gente que se ha transformado o nutrirse de la experiencia de los amigos o conocidos. Hay tantas oportunidades en el mundo que si queremos que todas pasen en nuestro país, igual nos estamos equivocando”.

El experto en innovación Charles Leadbeater asocia ésta a incertidumbre, especialmente cuando va ligada a situaciones de innovación radical y afecta a gran número de personas. Y coloca el origen de toda innovación en los propios usuarios, germen de las ideas más disruptivas.

En las Pymes, en los fogones y en cualquier otro ámbito, se innova y creo que se está haciendo bien. El mejor ejemplo es la medicina: la nanotecnología está cambiando la manera de actuar en pacientes, doctores e investigadores. La optogenética o los quirófanos híbridos son conceptos que no existían hace dos décadas. Hoy nos pueden operar robots, con una precisión que supera a la de cualquier cirujano. Puede que nos cueste interiorizarlo pero la realidad se impone y debemos adaptarnos. Nos queda el aprendizaje continuo. Sigamos aprendiendo. Y desde lugo, innovando.

 

 

 

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