Inteligencia social en la era de Internet

Nuestro mundo es el de la interconectividad, el de las respuestas inmediatas y globales y el de una necesidad creciente de conocimiento rápido y ejecutivo. Así ocurre tanto en la empresa como en nuestra vida personal. Y las protagonistas de esta vorágine son sin duda las redes sociales.

Sin embargo el uso compulsivo de éstas en todo momento ha llegado a generar en ocasiones situaciones que yo calificaría de hiperactivas; incluso me atrevo a decir que llegamos en ocasiones a una especie de histeria colectiva que, sin embargo y aunque parezca contradictorio puede tener muchos beneficios a nivel empresarial. Pero no siempre. Los tendrá cuando las necesidades estén focalizadas en los canales que realmente resultan necesarios y eficaces en relación a los objetivos propuestos.

Por tanto, sí a las redes sociales pero sabiendo cuáles, cuántas y por qué nos interesan. El refuerzo de nuestra marca y la adaptación al entorno, cada vez más cambiante son dos de las ventajas indiscutibles de manejar las redes sociales porque, entre otras cosas son un canal directo, gratuito y nos permite ser el transmisor de los mensajes. Es cierto que las empresas se centran más en comunicación empresarial, sin embargo es importante generar empatía y proximidad con nuestros clientes y seguidores. Y aquí entran en juego estos canales.

Internet permite la creación en red, más allá de una suma de individualidades”

 Manuel Castells

Las redes sociales han cobrado tal importancia que la gestión de la reputación de la empresa en la red es hoy, por necesidad, una de sus principales preocupaciones; y ello es debido a que representan canales en los que los usuarios expresan y comparten sus opiniones como consumidores de manera pública. Por ello las empresas han reservado un hueco dentro de sus planes de marketing dándole un papel fundamental a internet.

En el siglo XIX lo que se entendía por redes eran las carreteras, ferrocarriles, líneas eléctricas y cables submarinos; y la concepción que se tenía de las redes se centraba en la inauguración de artilugios como el telégrafo. El conde de Saint-Simon ya expuso en el siglo XIX su teoría sobre estos conceptos, exactamente los mismos que se han recuperado en el siglo XXI. Por tanto las nociones de red y comunidad no son nuevas.

Más cercana en el tiempo, la primera red de relaciones sociales surgió allá por 1997 en Estados Unidos con el nombre de Sixdegrees.com, que se servía de mensajes de texto para comunicarse con su propia red de amigos. Con el tiempo, evolucionó y se profesionalizó hasta llegar a desarrollar nuevos modelos de comunicación. Hasta hoy, cuando ya hablamos de “comunicación integral” unificando criterios y recursos para lograr eficiencia rentabilizando los costes.

Por último, está ampliamente demostrado que las redes son un buen canal para las marcas que necesitan revivir su branding segmentando e involucrando a sus potenciales clientes para terminar por convertirlos en usuarios afines a la marca.

En mi caso, mi Instagram es el reflejo de alguna manera, de mi vida como CEO; sin embargo mi cuenta de Twitter está más orientada al punto de vista de los clientes: cuál es mi opinión y la de Levante Capital Partners como grupo. De modo que existe una parte personal y otra institucional. No soy 24 horas al día CEO, ni 24 horas al día Antonio. Y al final de la jornada soy una mezcla de ambos.

Ciertamente estos canales ofrecen una experiencia que recomiendo por dos razones: humaniza mucho y ayuda a tu público y a tu entorno a entenderte muy bien. Por tanto, misión cumplida.

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