El crecimiento económico de la zona euro se acelera

La actualidad económica se nutre cada día de los movimientos más imperceptibles, que marcan la marcha de los acontecimientos en las bolsas y en los mercados. Y desde luego, la actividad política encabeza la lista de los factores que más inciden en las cifras. Repasemos la marcha de los acontecimientos en estos últimos meses.

Después de una parte central del año marcada por la debilidad de la actividad económica en la zona euro, en los meses de septiembre y octubre hemos observado cierta reactivación que nos permite encarar la parte final del año con algo más de optimismo.

Indicadores adelantados como las encuestas PMI de manufacturas y servicios, o el índice de confianza empresarial de Alemania IFO, han repuntado con solidez hasta el punto de situarse en máximos anuales, dejando atrás el impacto negativo que tuvo el Brexit sobre la confianza empresarial. Estos datos sugieren la recuperación de la inversión y de las exportaciones durante el cuarto trimestre de este año, lo que podría llevar al PIB a registrar el mayor avance del año (entre un 0,4% y 0,5% trimestral).

Como resultado de un sector empresarial que ha estado más cauteloso en los últimos meses, la tasa de paro se ha estabilizado en el 10% después de una fuerte caída a principios de este año (la tasa de paro cerró 2015 en el 10,5%). En este contexto la confianza del consumidor está lejos de los máximos, pero ambas variables (empleo y confianza), se encuentran en niveles compatibles con un avance del consumo algo por debajo del 2% interanual. A medida que la confianza empresarial se consolide y la oferta de trabajo aumente, los riesgos a la baja para el consumo deberían disminuir.

Con respecto a la inflación, la tendencia reciente está siendo positiva, aunque el origen se encuentra en los efectos de base de los precios de la energía, no observándose presiones al alza sostenibles en la inflación subyacente.

Y en este contexto el último Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo se saldó, como era de esperar, sin cambios en el nivel de los tipos de interés, pero tampoco en el programa de compra de activos cuya finalización está prevista para marzo de 2017. Si tenemos en cuenta el moderado crecimiento de la economía de la zona euro, los riesgos a la baja derivados del entorno internacional, y la baja de inflación, es de esperar que en el próximo Consejo de diciembre la autoridad monetaria anuncie la prolongación del programa de compra de activos, al menos hasta septiembre.

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