Deporte y empresa: alcanzar la meta divirtiéndonos

Hace  escasos días que finalizaron los juegos olímpicos, celebrados en Río de Janeiro. Durante dos semanas hemos tenido oportunidad de presenciar el espectacular resultado de años de esfuerzo y tesón en forma de ejercicios magistralmente resueltos por los mejores deportistas del mundo.

En este evento, el deporte exhibe lo mejor de sí mismo, dejando al descubierto todos y cada uno de los valores que hacen grande a cada disciplina y que son el reflejo de una mixtura que casi nunca falla: ilusión, esfuerzo, trabajo y pasión.

Todos persiguen una medalla y aunque sea de bronce, nadie quiere quedar fuera del podio. Siempre he pensado que los paralelismos con el mundo de la empresa son evidentes. Y es que el deporte está dotado de valores que aportan mucho a la empresa; de hecho constituye un elemento de inspiración y de uso para favorecer la productividad y el bienestar de los trabajadores. Este concepto copiado del mundo anglosajón, cada vez está más y mejor adaptado en nuestro entorno, entendido como una ventaja evidente sobre los arquetipos laborales tradicionales.

En el deporte como en la empresa es crucial visualizar objetivos y la gran lectura que se hace de esto es que se ha de intentar siempre conseguir que tanto trabajadores como equipos tengan una mentalidad similar a la hora de pensar en cómo llegar a conseguir los objetivos planteados y además, divertirse en la tarea.

‘No preguntes qué puede hacer por ti el equipo. Pregunta qué puedes hacer tú por él’ Magic Johnson

En esta línea habría que distinguir dos conceptos importantes: equipo y “team”, entendiendo que el primero sería de carácter absolutamente empresarial y el segundo puramente deportivo, con un trasfondo que los une: la motivación y el deseo de superación constante.

En el fondo, una empresa es un proyecto de pasión y desde el punto de vista empresarial, particularmente siempre he perseguido el trabajo en equipo, apasionándome por lo que hago. De este modo lo que se consigue es trasladar de alguna manera el espíritu del deporte a la empresa.

El deporte, en sí mismo, inspira; Rafa Nadal y Ona Carbonell son inspiradores. Michael Phelps  también, y siempre de algo positivo. Todos ellos, obligados por el deporte, han sido capaces de desarrollar su talento y de estimular un proceso de desarrollo físico y mental difícil de igualar y aun de superar.

Sin llegar a ese extremo podemos jugar con el tiempo y tras años de entrega y pasión por una tarea, la baza de la experiencia, la gran aliada en cualquier reto empresarial y personal, para deportistas y para todos.

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