El HFT o la alta tecnología en los mercados

Desde la primera vez que se pusieron a la venta acciones en la Bolsa de Valores de Amsterdam en el siglo XVII hasta hoy, existe toda una larga historia en la que se plasman los avances que aún dejan perplejos a muchos que observan el mundo de las inversiones desde fuera.

Fue la Compañía Holandesa de las Indias Orientales -primera sociedad anónima de la historia- la que ofreció participaciones en sus negocios, con una única finalidad: la de financiar su expansión comercial.

Hoy los objetivos se entrecruzan en millones de operaciones diarias que escapan al control del entendimiento de quienes no se encuentran inmersos en esta vorágine. Por ello podemos decir que si bien la innovación es la bandera de cualquier acción empresarial llevada a cabo actualmente, en el mundo de las finanzas ésta se traduce en una serie de adelantos que permiten ejecutar operaciones mastodónticas en el transcurso de segundos.

Actualmente las operaciones (no todas) no las realizan personas, sino algoritmos. Uno de los más conocidos a la par que polémico, es el HFT (high frequency trading) o negociación de alta frecuencia. Lo podríamos definir como una plataforma informatizada que se basa en una serie de algoritmos que captan tendencias en los mercados y actúan en microsegundos. De este modo, ganar un microsegundo puede ser crucial en lo que a ganancias se refiere.

Operaciones y toma de decisiones van de la mano en un ritmo frenético dentro de un ámbito de mercados tecnológicamente muy avanzados. De modo que su principal característica es la velocidad de procesamiento de datos. La realidad es que en un microsegundo se alcanzan velocidades cercanas a la de la luz: en este espacio de tiempo se podrían realizar hasta un millón de operaciones, todo ello gracias a la fibra óptica, que ha hecho avanzar este sistema hasta límites insospechados.

Y estos algoritmos se diseñan pensando en lo que harán el resto de personas que los utilizan y que saben previamente lo que tú, como inversor, vas a hacer.

Sin embargo y a pesar de la frecuencia con la que se utiliza este sistema, no siempre los inversores lo conocen, aunque es una realidad en los mercados financieros y por tanto ha de contarse con él a la hora de planificar las inversiones.

Visto de otro modo, es la tecnología llevada a los mercados financieros, que aprovecha la era del “Big Data” convirtiendo el dato en información y por tanto facilitando la toma de decisiones. No hay otra manera de tratar los enormes volúmenes de datos que se generan, en este caso, en los mercados y poder satisfacer al cliente con respecto al producto vendido.

A priori, nos resulta apabullante pensar en estas operaciones financieras de enorme calado llevadas a cabo en porciones de segundo y nos quedamos en la parte positiva ligada al avance de las tecnologías. Sin embargo no han faltado especialistas que han criticado este método.

El periodista financiero Michael Lewis afirmó que “el trading de alta frecuencia, junto a la U.S. Stocks Exchange y los grandes bancos, han manipulado los mercados en su propio favor”.

Y el analista independiente Barry Ritholz va más allá cuando dice que “la respuesta inmediata es que no se trata de trading, se trata de skimming. Yo le llamo trampa legalizada. El high frequency trading es un impuesto sobre los inversores, fomentado por los intercambios. Es la primera apariencia de algo inapropiado”.

Ahora bien, si nos fijamos en las estadísticas, éstas nos dicen que el volumen total de las transacciones en las bolsas realizado por HFT en Estados Unidos supone entre un 60% y un 73%.

Una vez más la tecnología gana la batalla y va por delante y nuestra obligación, aunque nos cueste, es seguirle el paso.

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