El camino al éxito o cómo encontrar la felicidad montando una “empresa de locos”

Las vacas también escuchan música clásica: Bach, Vivaldi… Esto no es una locura; es lo que ocurre en el pequeño gran universo social y empresarial creado por Cristóbal Colón, un psiquiatra que un día decidió cambiar la vida aparentemente sin sentido de sus pacientes.

Cuando este catalán emprendió el camino de empresario a principios de los años 80 del siglo pasado,  se basó en una premisa que ha marcado el carácter propio de su singular proyecto:  llamar a las cosas con un nombre distinto, que quizá es el apropiado en realidad. Y tratar a las personas “distintas” como se merecían.

Psicólogo de profesión, en un momento dado decidió montar lo que podría calificarse como un “negocio de locos” y se centró en el trabajo con discapacitados mentales; en realidad, “personas con capacidades diferentes”; todo ello en una granja de vacas en la comarca de La Fageda. Y comenzaron a fabricar yogures. En la actualidad, es el tercer fabricante de este producto en Cataluña con una facturación de más de once millones de euros al año. Sin embargo a su fundador no le interesa crecer más porque su objetivo está cumplido: sacar a estas personas del patio de un manicomio. Librarlas del vacío existencial que puede suponer dicha situación. En sus propias palabras, “ayudar a que estas personas puedan recuperar su dignidad a través del trabajo”.

Pero ¿qué valor se le da al trabajo en La Fageda?

  • La capacidad para reconstruir a las personas.
  • El enriquecimiento personal a través de la pertenencia a un proyecto que enriquece y trasciende.
  • El poder de ayudar a recuperar la dignidad de las personas.

Para él, “se trata de hablar siempre de lo capaces que somos de hacer algo y no de lo discapacitados que estamos para hacer algo”. Esa es su filosofía de trabajo y su razón de ser como organización.

En el mundo empresarial existe una  Teoría de la Acción Razonada, según la cual “la intención de emprendimiento será mayor cuando los sujetos perciban que su entorno social respalda, o al menos no rechaza, dicho comportamiento”. Sin embargo esto no siempre se cumple. De hecho la mayoría de casos de éxito que se conocen, los han protagonizado personas descontentas, insatisfechas con su entorno, calificados de rebeldes en muchos casos e incluso tratados como locos.

Tras conocer La Fageda podemos seguir pensando que es una “empresa de locos”, pero con una inequívoca mueca de admiración.

Si nos trasladamos al lado puramente empresarial, sus inicios seguramente son idénticos a los de tantos otros emprendedores: “veníamos del manicomio; sólo sabíamos que queríamos montar una empresa. Y lo hicimos”. Hoy dan trabajo a personas con discapacidad intelectual o con enfermedad mental grave, que no son sino “personas diferentes”, en palabras de su fundador.

Precisamente aquí es donde radica el éxito de sus especiales empleados: en diagnosticar qué es lo que esta persona puede hacer y enseñárselo. En crear un ambiente propicio de compañerismo gracias a los supervisores y encargados que ayuden en el proceso de desarrollo de lo concreto y potenciando el núcleo de relaciones humanas que en todo puesto de trabajo se da…¿Se da realmente en nuestros puestos de trabajo? Quizá no siempre; sin embargo en La Fageda es uno de los puntales del desarrollo del negocio. Tomemos nota.

Para Cristóbal Colón el éxito de su empresa es evidente: han sido capaces de crear una marca diferente a través de la recuperación de lo más básico, el producto artesanal de siempre. Ese es su elemento diferenciador que hace que el consumidor los perciba como la mejor alternativa frente a las grandes marcas. “La gente compra nuestros yogures y los paga más caros porque son los mejores; y cuando se enteran de que además esos yogures caros y buenísimos los hace un proyecto social, entonces son clientes nuestros para siempre”. En su proyecto empresarial, Cristóbal está convencido de que la calidad va reñida con la cantidad, por eso no les interesa crecer como empresa más allá del lugar en el que se encuentran ahora. Entre sus objetivos no figura la expansión ni la ampliación de cuota de mercado, esas máximas que rigen en cualquier organización empresarial.

Pero detrás de toda esta estructura empresarial subyace la idea matriz, la que quizá mantiene el proyecto en el punto álgido en el que se encuentra: “no queremos ser otra cosa distinta a lo que somos”. Ese ha sido su camino al éxito; el que le ha llevado a la meta. Sabía dónde estaba su felicidad y emprendió el camino hacia ella. Así de simple.

¿Qué es para ti el éxito? Éste es un concepto relativo que en muchos casos supone encontrar tu propio camino y a ti mismo. Cristóbal Colón ha encontrado el suyo; en este caso está claro cuáles son su motor y objetivo.

Más allá de los tópicos instalados en la sociedad actual y naturalmente aceptados, cada uno conocemos el nuestro. Vincent Van Gogh no pudo vivir jamás de sus cuadros, y no por ello dejó de pintar, porque la pintura era lo que le hacía feliz; es decir, para él era el éxito. Llewyn Davis, el músico protagonista de la interesante película “Inside Llewyn Davis” solo quiere ser músico, a cualquier precio, así que no desiste de su objetivo a pesar de las dificultades porque es su pasión y lo que realmente le hace feliz. Éxito y felicidad residen en el mismo lugar pero no todos lo sabemos porque no siempre tenemos claro cuál es ese lugar.

Empresa y proyecto social a un tiempo, quizá el éxito de Cristóbal Colón radica en conseguir hacer felices a quienes tienen menos posibilidades que él para lograrlo.

Conseguir un premio en el colegio; ganar la medalla de oro en una carrera; recibir la enhorabuena de un superior… La mayoría de nosotros nos hemos sentido en algún momento de nuestra vida personas de éxito, que es tanto como decir que hemos alcanzado la felicidad. Un minuto o un segundo, da igual. Lo que importa es el hecho en cuestión, es decir, esa actividad que hacemos no bien, sino excelente.

 

2 Comentarios

  • Anarkali Rodriguez dice:

    Me encanto este artículo y su acertado enfoque sobre lo que realmente es el éxito.
    Maravillosa la obra de Cristobal Colon, digna de ser conocida y de ser imitada.

  • Juan Esteban Garrido dice:

    Mi mayor recompensa es vivir en un planeta civilizado y el futuro de nuestros HIJOS, es lo que realmente me importa.

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