10 Consejos de un héroe cotidiano para no rendirse nunca

Convivir con una enfermedad crónica no es fácil, nos hace la vida difícil a través de los quehaceres del día a día. Si además es degenerativa, la cosa se complica y la reacción no puede ni suele ser la misma.

Cuando Alejandro Galán, Jano, enfermo de ELA (esclerosis lateral amiotrófica) afirma “nos negamos a pensar que no hay nada que hacer”, está sentando las bases de una forma de hacer y de actuar ante la adversidad.

Aún en la década de sus treinta y tras conocer el diagnóstico de una enfermedad que, como todas, llegó a destiempo, decidió no amilanarse. Y comenzó a contarlo a través de un blog al que llamó DGeneración y que hoy tiene multitud de seguidores que comparten sus contenidos. Ha conseguido abrir una ventana al mundo y nutrirla de un valioso contenido generado por su día a día, duro pero al mismo tiempo enriquecedor. Jano muestra al desnudo una actitud positiva, desafiante y retadora. La única posible, a mi entender. Porque ante la adversidad solo caben dos actitudes: “no puedo” y “voy a poder”.

Aquí es donde juega un papel fundamental nuestro cerebro, pero él no trabaja solo. Por su parte viene preparado para cumplir con dos objetivos básicos: la supervivencia y la felicidad; las dos herramientas básicas para crecer en nuestra vida.

Dice Jano Galán en su post “Gato acorralado”: “cuando persigues un objetivo, una ilusión, un sueño… Cuando deseas algo que no tienes, cuando buscas algo que no encuentras, cuando quieres algo que no te dan, es, sin duda, porque hasta ese momento no has sabido qué hacer, quién ser o cómo estar para lograrlo. No busquemos causas ajenas ni culpables, esto nos corta de raíz la posibilidad del logro, del éxito, del crecimiento. Nos deja a merced de la suerte, del azar”.

Según la especialista en Neuropsicoeducación, Marta Romo, “la fuerza de voluntad opera como un músculo: se fortalece con la práctica, se fatiga con el uso excesivo o se atrofia con la falta del mismo”.

Dice Jano: “yo estaba triste, muy triste, pero no podía permitirme caer en una depresión. En primer lugar porque mi estado de ánimo influye directamente en mi cuerpo”. He aquí el optimismo que sale a la superficie porque de alguna manera nunca se fue. En este sentido, la especialista Marta Romo añade: “el optimismo tiene mucho que ver con la superación, que es básicamente la combinación entre persistencia y logro. Y tiene mucho que ver con la  perseverancia. Las personas optimistas lo intentan más veces”.

Jano lo intenta todos los días, una y otra vez. ¿Es pues, cuestión de voluntad? Es posible; la historia está llena de ejemplos de superación y éstos se basan esencialmente en la voluntad; en querer. Porque el cerebro escucha siempre y se autoorganiza para responder.

Ante el diagnóstico de su enfermedad, Jano afirmó: “se nos ha abierto un mundo nuevo que desconocíamos ‘hace cuatro días’. Y en este mundo hay mucho trabajo que realizar, sobre todo para todos los que queremos ser protagonistas principales de nuestras vidas”. Esa es la clave: protagonizar tu propia historia, la de cada uno, sin que interfiera nada ni nadie.

Kathleen D. Vohs, psicóloga de la Universidad de Minnesota, en su obra “¿Do emotions help or hurt decisionmaking?: A hedgefoxian perspective”, afirma que “las emociones positivas representan resultados positivos, considerando que las emociones negativas significan resultados negativos”. Es decir: debemos construir en positivo. ¿Por qué?

Quizá la respuesta la encontremos en los consejos que el propio Jano nos brinda para luchar contra la adversidad:

  • Querer sin condiciones.
  • Dedicar más tiempo a lo que realmente deseen.
  • No dejar escapar la belleza de los pequeños momentos.
  • Coraje para vivir una vida fiel a uno mismo.
  • Ser capaces de expresar nuestros sentimientos.
  • Reír, soñar, disfrutar, abrazar y besar.
  • Apartar celos, envidias, malhumor, enfados, críticas, rencor.
  • No comprar la felicidad.
  • Vivir con pasión.
  • Que al morir hayamos conseguido cambiar algo en nuestro entorno.

Es el punto de vista y el modo de hacer de quien tiene las cosas claras y cuyo propósito es no desfallecer. Y crea y participa activamente en su Blog, no como un experimento más sino como algo vital en su proceso de salud.

Es evidente que Jano ha preferido decantarse por la solución y no por el problema. Jano es un inconformista: “si las circunstancias que me rodean me influyen en mi día a día, ¿por qué no busco diseñar un día a día en el que yo pueda influir en mis circunstancias?”.

Cerebro más emociones: dos piezas de un puzle que únicamente hay que saber encajar para poder pronunciar ¡eureka!

 “Y al igual que el gato que salta cuando se siente rodeado, yo noto que la enfermedad me está acorralando, pero me he dado cuenta de que gracias a eso voy a poder saltar”

Y tu, ¿eres capaz de saltar?

 

 

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