La mujer que superó el miedo al miedo

“Anna  asked me who could do the job, and I told her you would”. Con esta frase comenzó una vida nueva como editora gráfica de la revista Vogue para Lisa Lovatt-Smith, que ya se movía en la trastienda de los focos, las pasarelas y el mundo del lujo.

Esta barcelonesa hija de ingleses llegó así a ser la editora gráfica de la edición británica de esta publicación con solo 19 años, aunque antes de cumplirlos ya se codeaba con lo más sobresaliente del mundo de la moda y del lujo a nivel internacional. Nombres como Karl Lagerfeld, Michael Kors, Marc Jacobs o Ralph Lauren pululaban por su agenda diaria de contactos; sin obviar a los mejores fotógrafos de moda, como Mario Testino, el más querido por las celebrities.

Rodeada de glamour, flashes y aromas caros: ese era el escenario en el que se movía Lisa a diario; admirada, respetada y querida por los más grandes del mundo de la moda, un sector de gran competitividad y por tanto, complicado a la hora de trabajar.

Sin embargo, de pronto este argumento vital se rompe. Y comienza otro acto. En este caso la protagonista es su hija, Sabrina. Y Lisa comparte el argumento con ella, pero cambiando radicalmente el escenario de la historia. Deja Barcelona, ciudad en la que residía y donde dio forma a Vogue España y emprende un viaje a África, en concreto al país de Ghana. Es posible que contara con billete de vuelta, sin embargo se quedó.

Cuando la editora gráfica de una de las revistas de moda más importantes del mundo dejó un mundo ya conquistado de poder e influencia para irse a vivir a una choza, traspasó los límites; esos que impone la propia sociedad o que nos imponemos nosotros mismos, normalmente en función de un estatus. Lisa Lovatt-Smith cruzó las fronteras del mundo profesional en el que vivía para buscar otro.

En ocasiones “alguien” nos puede decir que si cruzamos el bosque que nos rodea encontraremos la muerte segura; y nos pasamos la vida protegiéndonos de unas bestias imaginarias que solo nos provocan miedo. Un miedo que obviamente tampoco es real…

A día de hoy, cuando a Lisa le preguntan por las oportunidades que brinda la vida y si considera que esta es la última para ella, responde: “yo no me fui de Vogue porque me tuviera que ir; en el mundo de la moda estaba muy bien. Hay muchas oportunidades en la vida, que van surgiendo en el tiempo”.  Y ya está. No hay más que decir. Porque tiene claro su objetivo y posee recursos personales para llevarlo a cabo. Porque tiene un reto. Y no tuvo miedo…o lo venció.

Y este reto pasa por el trabajo en su ONG, “OAfrica”, fundada en octubre de 2002 y cuya misión es devolver a los niños que están en orfanatos a sus familias biológicas y ayudarles económicamente para que puedan subsistir por ellos mismos. Dotar a los niños de oportunidades. Aquí es donde a uno le da la sensación de estar pisando un terreno que no es filantrópico sino de pura empatía, esa “experiencia de la conciencia ajena en general”, como la definió la filósofa alemana Edith Stein, de la que todos deberíamos ser capaces.

A los 19 años ya lo tenía todo…¿o no? Quizá el mundo que se vende como maravilloso al otro lado de la cámara no la satisfizo y ese fue el impulso que la llevó a dar el salto a África. A otra vida.

En su caso este hecho fue su “momento oportunidad”, cuyas coordenadas desconocemos; ese que todos esperamos y que llega a su antojo y casi siempre sorprende. En la empresa se puede medir o esperar en función de variables, parámetros previsibles o simplemente objetivos. En la vida no.

Pero dirigir una empresa y dirigir tu propia vida ¿no guardan cierto parecido? En una y en otra, nos movemos constantemente en sus propios límites. Y, como afirmaban recientemente en su libro “Edge strategy” los expertos en consultoría Alan Lewis y Dan McKone, “los bordes son las fronteras más allá de las cuales suceden los cambios. Son los lugares en los que confluyen lo interno y lo externo. Y como tales tienden a estar donde las circunstancias confluyen, donde abundan las oportunidades”.

Cuando nuestra empresa necesita una planificación, nos planteamos cuestiones que nos ayuden a materializar el cambio. Y pensamos en las necesidades de nuestros diferentes tipos de clientes, en las  soluciones para esas necesidades o en a validez o no de nuestras herramientas.

Sin embargo en la labor casi inverosímil para muchos que realiza Lisa Lovatt, las cuestiones son otras:

  • Conocer cuántos niños están aún lejos de sus madres y por qué
  • Pensar en cómo puede ayudar al Gobierno de Ghana en su labor de cerrar orfanatos
  • Conseguir fondos para su ONG OAfrica

Haciendo un guiño desde la física vemos que ya el físico alemán Heisenberg, formuló el “principio de la incertidumbre”, y afirmó: “la ciencia no sabe ni sabrá nunca hacia dónde se dirige; el conocimiento científico está a merced de los caprichos imprevisibles de un Universo donde el efecto no sigue necesariamente a la causa”.

Está en nuestras manos poner límites o no; generar incertidumbre y dejarnos guiar por ella o plantearnos un reto y perseguirlo hasta el final.

Muchos de los amigos y antiguos colegas de trabajo (modelos, diseñadores…) de Lisa Lovatt han participado con ella en su labor y lo siguen haciendo, de manera desinteresada. Quizá porque también perciben su labor como una manera de atravesar sus propios límites.

En este caso es África pero puede ser cualquier lugar si sirve para romper las barreras que nos impiden innovar y crecer, en la empresa y en la vida.

 

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