Tener un sueño para empezar

“Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo”

Aristóteles

¿Cuántas veces hemos escuchado la frase “querer es poder”? Un tópico. Un dicho popular en el que no solemos creer, a menos que podamos derivarlo de la propia experiencia personal.

Pero prestemos atención a uno de los mayores descubrimientos de los últimos tiempos: la teoría del Big Bang y los agujeros negros. Su autor, Stephen Hawking, recibió con 21 años, una noticia poco halagüeña: padecía ALS (esclerosis lateral amiotrófica), una enfermedad que por propia definición es de pronóstico mortal. Y aquí está la clave: en su manera de reaccionar ante semejante situación. Alejado de los peores augurios, se centró en lo que para él era lo más importante en ese momento: sus investigaciones en el campo de la física. Estaba capacitado para ello, podía seguir trabajando y lo sabía.

¿Vivía en el ecosistema adecuado? Si atendemos a sus condiciones físicas, evidentemente no. Sus fuerzas han mermado considerablemente a lo largo de los años, impidiendo incluso su capacidad de hablar. Y ni siquiera eso ha conseguido pararle. Ni parar sus proyectos.

¿Por qué estamos aquí? ¿De dónde venimos? Dos preguntas cargadas de una enorme profundidad, que el hombre se ha hecho a lo largo de toda la Historia de la humanidad y cuyas posibles respuestas han sido la pasión de S. Hawking.

Y para conseguir respuestas ha perseguido la sofisticación en la gestión de sus proyectos consiguiendo logros cualitativos que superan cualquier otro en este campo.

También es probable que no todo el mundo haya aceptado lo que hace; pero, ¿eso que importa si sabe lo que persigue? ¿Si encontró lo que realmente le apasionaba?

Tener un sueño es una buena manera de empezar; fortalecerlo y conseguir que crezca, sin conformarse con sus primeros frutos es la forma de lograr las metas más altas. También convivir con los errores, a sabiendas de que son la palanca de cualquier avance; y saber aprovechar las ventajas de la innovación tecnológica de nuestra era.

Para mi el colofón a esta reflexión se resume en una palabra: ACTITUD. Ante el mundo que nos ha tocado vivir; ante la adversidad y sobre todo ante los objetivos. Convertir una pasión en realidad es posible y si sabemos hacerlo, incluso fácil.

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