Nacer, crecer, desarrollarnos…nuestra meta

 

“Alguien descansa a la sombra hoy porque hace años alguien sembró el árbol”

Warren Buffet

El objetivo de toda empresa hoy, ayer y siempre, ha sido el mismo: prosperar. Crecer, desarrollarse, avanzar. Pero en el origen de todo siempre aparece un concepto que se convierte en trampolín de cualquier acción: el de reto. Es ese desafío que empuja cualquier tarea a través de un trabajo de superación constante. ¿Existe acaso algún empresario que no haya partido de este punto?

Sin embargo, una vez establecido el objetivo y el punto de partida, es necesario ser capaz de identificar las necesidades que nos llevarán a dotarnos de los medios de trabajo y actuación necesarios para conseguir nuestras metas.

Y a mi entender uno de ellos ha de ser superar lo ya existente, a ser posible con una actitud coherente y continuada en el tiempo. Yo mismo he aprendido por el camino que lo pertinente es construir sobre los aciertos, que son la otra cara de una moneda que gira constantemente, en un ir y venir de éxitos y reveses. Esto lo sabían bien quienes me precedieron en nuestra empresa, Levante Capital Partners; en realidad yo he recogido el trabajo de 150 años de historia jalonados de cambios en una continua adaptación a los tiempos. El comercio de especias, el textil y después el inmobiliario han marcado una línea de trabajo que llega hasta hoy.

Y un cambio es lo que dio inicio a mi labor al frente de la empresa; la elaboración de un nuevo plan estratégico que dejaba atrás nuestro carácter rentista, para pasar al campo industrial y de servicios. Y así la consultoría estratégica y la gestión de fondos constituyen hoy, en pleno siglo XXI, dos de nuestras áreas de trabajo claves.

Hoy gracias a mi experiencia sé que para llevar a efecto estos cambios se precisa habilidad y decisión: no basta con generar una solución mentalmente a cada problema que surja en la empresa; es preciso llevarla a efecto, ejecutarla de manera efectiva. Tengamos en cuenta alguno de los grandes ejemplos que nos brinda la Historia: los egipcios no solo pensaron en construir una pirámide sino que la llevaron a cabo.

Y este ciclo, cuando funciona, es preciso replicarlo: analizar, corregir y construir sobre los aciertos identificados. Podría ser una máxima para cualquier trabajo; en el nuestro es crucial. El mejor ejemplo lo tenemos en el modelo de real estate renovado que hemos puesto en marcha y que nos ha enseñado en un periodo de tiempo razonable que las necesidades de nuestros clientes pueden ser satisfechas de acuerdo con las directrices de trabajo que marcamos inicialmente; sin embargo éstas siempre son susceptibles de mejora, en aras de un servicio cada vez mejor y más competitivo.

En un ejercicio de reflexión necesario es pertinente preguntarnos: ¿qué hemos realizado de todo aquello que nos propusimos? Y aquí es cuando caemos en la cuenta de que para que un proyecto funcione es preciso liderarlo con visión de futuro, previendo lo que va a ocurrir. Con afán de superación y progreso, en un ejercicio de mejora continua.

El trabajo que desarrollo en nuestra empresa vino precedido de una concesión de autonomía y libertad para poder decidir por mismo y además poder asumir la responsabilidad de los resultados. Por tanto confío en mí y en los demás y lo hago, conocedor de la preparación y el conocimiento de todos.

El resto es dedicación constante, compromiso y perseverancia. ¿Es esto fácil? Solo si amas lo que haces.

 

 

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